Morcín

Morcín es un concejo de pequeña extensión: 50,05 km2, enclavado en el centro de Asturias. Limita al norte con Santo Adriano y Ribera de Arriba; al este, con Ribera, nuevamente, y Mieres; al sur, con Riosa, y al oeste con Quirós.

Cuenta con una población de 3.102 habitantes, según el padrón de 2002, repartidos entre siete parroquias:

Argame (San Miguel), La Piñera (San Juan), Peñerudes (San Pedro), San Esteban, San Sebastián, Santa Eulalia (Santolaya) y La Foz (San Antonio).

El pico Gamonal, situado en la confluencia de los concejos de Quirós, Riosa y Morcín, es el techo del concejo con sus 1.712 m. Además del Gamonal, destacan los picos de La Mostayal (1.301 m) y Peña La Vara (1.211 m).

Más información

Centro de información Avda. Monsacro, 17. Santa Eulalia de Morcín turismo@morcin.es http://www.morcin.com

Se conocen yacimientos en cuevas y ha sido excavado el abrigo de Entrefoces. Gran parte del depósito arqueológico fue afectado y arrasado por el antiguo camino real y, posteriormente, por la apertura de la carretera actual, pero aún se conserva una franja pegada a la pared. Excavado en los años ochenta, se identificaron varios niveles del Magdelaniense. En la Cueva del Sidrán, situada a orillas del Caudal, en Parteayer, se recogieron también útiles y huesos.

En la cumbre del Monsacro y el algunas de sus estribaciones se localizaron varios túmulos y un hacha pulimentada, obra de pastores neolíticos. De época posterior, es el castro del Pico Llera, en la parroquia de San Esteban. Más interesante resulta una lápida localizada en la falda del Monsacro, es una estela funeraria de época romana. También envuelta en la leyenda aparece la vinculación del Monsacro a los primeros años del Reino de Asturias. Una tradición, documentada a partir del siglo XI, refiere como el Arca Santa, conteniendo numerosas reliquias, había sido trasladada desde Jerusalén a Toledo a comienzos del siglo VII, para evitar que cayera en manos paganas

Un siglo después, tras la invasión musulmana, los cristianos huyeron con ella a Asturias, guardándola en una cueva en lo alto del Monsacro, donde permaneció hasta su traslado por Alfonso II a la capilla de San Miguel, a comienzos del siglo IX, capilla que sería por ello conocida como Cámara Santa.

La difusión de esta historia generó un movimiento peregrinatorio subsidiario desde Oviedo hacia la cima del Monsacro, ya que la estancia durante un siglo en ese lugar de las sagradas reliquias contenidas en el Arca había transmitido a la tierra y, por extensión a todo elmonte, el carácter de sagrado, razón por la cual los romeros sacaban tierra del pozo llamado de Santo Toribio.

Durante el siglo XI, la condesa Mumadonna donaba la Iglesia de Oviedo, la villa de Argame. Muestra de las luchas banderizas de los nobles y la ciudad de Oviedo es la pervivencia del torreón de Peñerudes.

En 1579, Felipe II pone a la venta la jurisdicción del coto de Morcín. Sus habitantes lo compran creando la capital en Pola de Castandiello. En 1827, con la disolución de los señoríos se incorpora al concejo el coto de Peñerudes, configurando así la extensión actual de Morcín. A mediados del siglo XIX se inician las primeras explotaciones mineras. El pozo Monsacro es el último reducto de esta actividad dentro del concejo.

Morcín ofrece al visitante dos joyas gastronómicas por excelencia: el pote de nabos y los quesos de afuega´l pitu.

El queso se muestra en dos variedades: el blancu y el roxu de trapu, hoy también llamado rojo del Aramo. Ambos con forma semiesférica y de peso aproximado a los 300 gr., proceden de leche de vaca y son frescos, suaves y ligeramente ácidos; cuando están más curados se muestran más secos y un tanto pegajosos al paladar, de ahí su nombre de afuega´l pitu.

El roxu de trapo se distingue del blanco en que en su preparación se añade algo de pimentón y picante según el gusto del artesano elaborador, lo que le confiere un sabor fuerte y original.

En Morcín, le hacen fiesta a estos quesos y al pote de berzas, junto con casadielles como postre, en los primeros días de enero coincidiendo con las fiestas de San Antón.

Destacan también la fabada, las carnes de cabrito y cordero (caldereta y a la estaca) y los sabrosos postres como la tarta de afuega´l pitu, flan, arroz con leche y brazo gitano.

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