Los Santos de Maimona

Los Santos de Maimona es uno de los municipios mejor comunicados del sur de la provincia de Badajoz, distando 75 km. de Badajoz, 56 km. de Mérida y 137 Km. de Sevilla.

Clima
El clima es mediterráneo de tipo continental, con inviernos frescos y relativamente lluviosos, y veranos secos y calurosos.

Entorno
El municipio se encuentra situado en un valle de suaves lomas rodeado por sierras que no superan los 660 m. sobre el nivel del mar, a través de las cuáles discurre el Arroyo del Robledillo. Estos accidentes geográficos le proporcionan una belleza paisajística única.

Las tierras del llano son profundas y arcillosas, la mayoría de secano, exceptuando feraces huertas que rodean la población. Se cultivan la vid, el olivar, cereales y almendros. La ganadería es principalmente porcina, ovina y vacuna, con algunas granjas avícolas.

Es una zona rica en caza menor abundando las perdices, conejos, liebres y aves de paso.

  • Ubicación: 38º 26’56’N 2º 41’47″0
  • Altitud: 529 msnm
  • Superficie: 108 km²
  • Población: 8249
  • Densidad: 76,38 hab/ km²
  • Gentilicio: santeños/as

Acceso
Los Santos de Maimona es una de la poblaciones mejor comunicadas del Sur de la Provincia de Badajoz, estando situada en una encrucijada de caminos por la que transcurren las siguiente vías de comunicación:

  • N-630-Gijón-Sevilla ( Ruta de la Plata y camino de Santiago), que enlaza con la N-V a Madrid.
  • N-432 Badajoz-Córdoba-Granada.
  • N-435 Los Santos de Maimona-Huelva.
  • Línea Férrea Mérida-Sevilla-Huelva.
  • Autovía de la Plata

Más información

Aunque ya el hombre del paleolítico transitó por estas tierras, será en torno al 2500 a.C. durante el Calcolítico, cuando nos encontremos con los primeros asentamientos de población estable y localizada a lo largo del actual término, siendo el poblado fortificado de la Sierra del Castillo quizás el más importante, como demuestran los restos arqueológicos encontrados en los años 80 y hoy expuestos en el Museo Municipal.

La población continuará durante las edades del Bronce y del Hierro, pero será con la llegada de los Romanos en torno al 50 a.C. cuando se produzca la verdadera ocupación y vertebración del territorio santeño, pasando a convertirse en el límite entre las provincias de la Lusitania y la Bética. Son así numerosas las villas que se reparten por todo el término e incluso el mismo casco urbano, siendo atravesado por la calzada Vía de la Plata y otros caminos que confluían en este lugar como la Vía que partía hacia Astigi (Écija) o hacia la zona de Jerez de los Caballeros.

Más tarde, y dejando atrás el mundo visigodo, llegaremos al año 712 en el cual la Baja Extremadura es ocupada por los musulmanes, y más concretamente en esta zona por el clan de los Banu Maimum, perteneciente a la tribu bereber de los Masmuda, que se asentó posiblemente aquí y dejó su huella toponímica hasta la actualidad. A este apellido de Maimona habría que añadirle el nombre de Los Santos, que al parecer deriva del latín «saltus» por la situación del mismo como lugar de paso entre sierras.

En 1240 la zona es reconquistada por los cristianos al frente del Maestre de la Orden de Santiago; D. Rodrigo Iñiguez, quedando la población bajo dicha orden como cabeza de encomienda, y recibiendo muy pronto el título de villa.

Será sin embargo, con la llegada del siglo XVI cuando la población alcance su mayor prosperidad, perteneciendo a esta época sus monumentos más importantes, gracias en gran parte al dinero que los indianos santeños obtuvieron en América.

Los Santos de Maimona ha siempre un pueblo eminentemente agrícola, pero en el siglo XX disfrutó de la moderna industria al tener funcionando a la vez minas de carbón y fábrica de cementos, lo que hizo que la población llegase, a mediados de los 60, a más de 10.000 habitantes.

Los Santos es hoy un pueblo moderno, que ha conjugado su pasado agrícola con los avances de la modernidad y de las nuevas tecnologías, un buen lugar para visitar, disfrutando de su clima y de su gente.

La gastronomía está basada en la presencia de productos derivados del cerdo. Las tradicionales matanzas caseras proporcionan una gran gama de productos exquisitos al paladar: lomos, jamones, salchichones, chorizos, etc. Algunas de las empresas locales poseen el certificado de D. de O. Dehesa de Extremadura.

Entre los platos más típicos de nuestra tierra, el visitante podrá degustar: suculentos potajes, la chanfaina, las “fatigas”, la caldereta, las setas, las “tostás guisás”, la pipirigaña, las migas y el famoso bacalao en cantina.

Existen también fábricas de aceitunas y aceites reconocidas internacionalmente por numerosos premios y medallas de oro, por su apreciada calidad.

En repostería sobresalen los dulces caseros: perrunillas, roscas fritas, gañotes, prestines y los tradicionales hornazos en Pascua.. Y como no, el delicioso pastelón de hojaldre famoso en toda la región.

En bebida es muy típica la “gloria” derivada del mosto de uva, así como los exquisitos vinos que se elaboran en las distintas bodegas de esta localidad, la mayoría de ellas acogidas a la D. de O. Ribera del Guadiana.
La Vid constituye, junto al olivo y al almendro, el cultivo más importante de esta localidad. Las numerosísimas variedades de la vid, de uvas verdes, moradas o uvas de mesa Eva o Beba, dan lugar a la gran diversidad de vinos con un sinfín de matices de colores y sabores.

El color es el aspecto más llamativo del vino, que puede hablarnos de su pasado. Si observamos un vino con atención descubriremos aspectos de su vida anterior.
El azúcar de la uva es transformado por unas levaduras en alcohol y anhídrido carbónico, convirtiéndose así el mosto en vino.

Todos estos platos y bebidas típicas pueden degustarse en los diversos restaurantes y mesones locales.

Es conocido Los Santos de Maimona por sus encajes y bordados artesanos, a mano y a máquina, actividad a la que se dedican numerosas especialistas. A destacar los bordados de Carmen Ojeda que consiguió en 1998 el Primer Premio de Artesanía de la Junta de Extremadura y en cuyo taller han trabajado numerosas mujeres santeñas.

También hay numerosos artesanos del hierro y de la madera, como Julián Magro y los hermanos José y Juan Vera.

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