Zafra

Museo Santa Clara

Museos y Teatros

El Museo Santa Clara abre sus puertas para que los visitantes puedan entrar en la clausura del Monasterio de Santa María del Valle, conocido como Convento de Santa Clara, y recorrer en silencio los distintos espacios que forman parte del transcurrir cotidiano de las hermanas clarisas.

El Museo es un paseo por la historia de Zafra, a través del patrimonio histórico artístico del convento y su relación determinante con la Casa de Feria.
Fundado en 1428 por el primer Señor de Feria, Gomes I Suárez de Figueroa, la clausura del Convento de Santa Clara satisfizo la vocación monástica de sus hijas y su iglesia sirvió de panteón del linaje. A partir de este momento y hasta el siglo XVIII, el convento fue objeto de un intenso patronazgo por la Casa de Feria. La huella de este mecenazgo queda reflejada en los muros de su clausura y en la colección de piezas que alberga.

La situación geográfica de Zafra, unida a la abundancia de sus recursos agrícolas y ganaderos, fueron determinantes para que los Suárez de Figueroa apostaran por ella como lugar de residencia. Durante los siglos XV al XVII, la villa se convertiría en el fiel reflejo de la grandeza y ennoblecimiento de la Casa de Feria: el Palacio ducal, la Colegiata Insigne o el propio Monasterio de Santa María del Valle son claros ejemplos del patrocinio desarrollado por esta familia.

El Museo Santa Clara ocupa una parte sustancial de la clausura monástica: la Enfermería nueva, la iglesia conventual, la sacristía, que actúa de recepción, y una serie de espacios de tránsito que permiten conocer la grada, una celda y el claustro: espacios construidos en los siglos XV y XVI sin los que el visitante difícilmente podría hacerse una idea de lo que es un convento desde el punto de vista material.

La adaptación museográfica del edificio ha sido muy respetuosa con el convento, para ello los recursos se han adecuado al espacio, primando la exposición de piezas de arte sacro, a través de vitrinas, cartelas explicativas, paneles interpretativos, interactivos, escenografía y recursos audiovisuales.

LA EXPOSICIÓN
A través de sus salas y espacios, el Museo Santa Clara quiere mostrar lo que fue y es la espiritualidad y la sencillez de la vida claustral de las hermanas clarisas, lo que supuso para la comunidad histórica el patronazgo de la Casa de Feria y cómo el monasterio se ha ido integrando en la ciudad de Zafra y relacionado con sus gentes hasta la actualidad.

Esas tres líneas temáticas (convento, patronazgo nobiliario y ciudad) se integran en un espacio expositivo monumental e histórico en el que se han distribuido de manera clara y coherente los cuatro capítulos de que consta la muestra.

El primero, Intramuros, presenta el convento como espacio espiritual y de vida cotidiana. Aprovechando la sucesión de salas, que ponen al visitante en contacto con elementos vitales de un convento (claustro, grada y celdas), se narra lo que supuso el nacimiento y la difusión del franciscanismo y de su rama femenina, las clarisas; modos de profesar; organización del convento; partes de un convento y sus funciones; el año litúrgico: la vida diaria y las fiestas…

La Piedad Nobiliaria, el segundo capítulo, da a conocer la historia particular del Monasterio: su fundación y las razones llevaron a la Casa de Feria a hacerlo; desvela su preocupación por el culto y el panteón familiar, así como su gusto por el coleccionismo de reliquias.

El tercero, La Urbe Ducal, explica como el ascenso nobiliario de los Suárez de Figueroa (primero señores, luego condes y, por último, duques de Feria), es afín al desarrollo urbano de Zafra. Y como, a caballo entre los siglo XVI y XVII, se desarrolla todo un programa de transformación, ampliación y modernización de edificios, y de encargos de obras de arte que buscaban convertir a Zafra en una villa ducal y conventual conforme a la elevada dignidad nobiliaria de sus titulares y los gustos nobiliarios de la época de los Austrias. Se apunta, también, el ocaso de esa visión del mundo del Antiguo Régimen y como se alumbra la Zafra contemporánea.

El último capítulo, El Legado de la Magnificencia, se centra en la iglesia conventual, y es una síntesis de la exposición museográfica: cómo ese pasado perdura y se materializa en un espacio religioso.

  • Horario:
    De martes a domingo:
    Mañanas de 10:30 a 13:30
    Tardes de 16:30 a 18:15 (invierno) y de 17:00 a 19:00 (verano)
    Lunes cerrado