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Mérida vuelve a la Red de Cooperación de Ciudades en la Ruta de la Plata

La Red de Cooperación de Ciudades en la Ruta de la Plata continúa aunando esfuerzos y socios para la actuación conjunta en la defensa y promoción de los recursos turísticos de este histórico itinerario. La última localidad en sumarse a esta iniciativa ha sido la capital extremeña.

El municipio de Mérida (Badajoz) vuelve como miembro de pleno derecho a la Red de Cooperación de Ciudades en la Ruta de la Plata después de cuatro años. La capital de Extremadura formó parte de esta asociación voluntaria y sin ánimo de lucro desde noviembre de 2007 hasta marzo de 2012.

Constituida por localidades ubicadas en la denominada Ruta Vía de la Plata y en su área de influencia, el objetivo de esta Red de Cooperación es la actuación conjunta para la defensa y promoción de este atractivo itinerario, heredero de un importante legado histórico, artístico y cultural, y poseedor de una riqueza natural excepcional. «Para conseguir una mayor proyección y visibilidad de la riqueza de nuestro patrimonio, las acciones conjuntas son fundamentales», recuerda su presidente, José Miguel Palazuelo Martín.

Mérida es una ciudad que acoge en su seno los vestigios de un complejo entramado de ciudades que se han superpuesto sucesivamente desde su fundación en el año 25 a. C. Su importante conjunto arqueológico y monumental fue lo que llevó a la UNESCO a declararla ciudad Patrimonio de la Humanidad en 1993. «Los apasionados de la historia de Roma no pueden dejar de visitar esta ciudad y todos los restos históricos que todavía hoy se mantienen en pie», señala el alcalde de la localidad, Antonio Rodríguez Osuna.

Fundada para servir de retiro a los soldados veteranos, y dotada con todas las comodidades de una gran urbe romana, Augusta Emerita fue una de las colonias romanas más importantes de toda Hispania. Y siguió siendo un importante enclave después de las invasiones bárbaras, llegando a ser capital de todo el Reino Visigodo de Hispania.

De la antigua colonia quedan vestigios de su bien trazado urbanismo: calles y calzadas, cloacas, diques, puentes, acueductos, presas, viviendas, necrópolis, foros con sus templos y colosales edificios para celebrar juegos escénicos o circenses. De la ciudad paleocristiana y visigoda quedan cientos de las piezas que la decoraron, junto a diversas ruinas, destacando, de entre todas, las pertenecientes a la antigua basílica de “la Mártir” o el hospital del Arzobispo Mausona.

Por otra parte, el singular complejo militar de la Alcazaba es una de las joyas de los albores de la presencia musulmana en la Península. La Reconquista no reconcilia a la ciudad con su pasado, aunque existen descollantes expresiones del románico, gótico y, sobre todo, del barroco.

Actualmente, Mérida es el centro económico, político, administrativo y cultural que fue en otra época. Con una población censada en casi 60.000 habitantes, es una ciudad en crecimiento donde el visitante puede descubrir su legado histórico, al mismo tiempo que disfrutar de su oferta cultural, sus costumbres, su naturaleza y su gastronomía. Este año, la ciudad ostenta la Capitalidad Iberoamericana de la Cultura Gastronómica.