Cáceres

La ciudad de Cáceres se encuentra situada en la comunidad autónoma de Extremadura, al suroeste de la Península Ibérica. Ocupa una extensión de 30 km², con densidad de población de unos 96.000 habitantes y cuenta con el mayor término municipal de España (1.768 km²).

Su altitud media es de 500 m. La altiplanicie donde está ubicada está bordeada por el río Tajo al norte y las sierras centrales al sur. El granito, la cuarcita, el gneis y la pizarra conforman su orografía.

Su entorno es un paisaje alomado, de chaparrales y monte bajo con lentisco, madroño o mirto, y matorrales como la jara o la escoba; pero lo que más abunda son las dehesas de encinas y alcornoques.

Cáceres es la única ciudad del mundo que cuenta con una ZEPA Urbana (Zona de Especial Protección de Aves), que abarca toda la Ciudad Monumental, en sus calles, jardines o en las fachadas de

sus casas y palacios habitan una importante comunidad de cigüeñas blancas; cernícalos primilla, lechuzas común, vencejos o verderones son algunas de las otras especies que pueden contemplar los aficionados al birdwatching.

Además, dentro de su término municipal nos encontramos con los espacios naturales protegidos de Los Llanos de Cáceres-Sierra de Fuentes y la Sierra de San Pedro. A 55 kilómetros de Cáceres se encuentran Torrejón el Rubio y el Parque Nacional de Monfragüe, máximo exponente de la vegetación y la fauna mediterránea, declarado por la UNESCO Reserva Natural de la Biosfera. El 75% de las especies que lo habitan están protegidas: el águila imperial, la cigüeña negra, el buitre leonado, el lince ibérico, etc. Todo un paraíso para los amantes de la naturaleza y de los animales.

Cualquier época del año es ideal para conocer Cáceres, ya sea verano o invierno, ya que la temperatura media anual ronda los 16ºC y las precipitaciones son más bien escasas.

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Habitada desde épocas prehistóricas, aquellos ancestrales cacereños del Paleolítico nos dejaron sus huellas en las pinturas rupestres de la Cueva de Maltravieso, consideradas unas de las más antiguas del mundo. En el complejo kárstico formado por la citada Cueva de Maltravieso, la Cueva del Conejar y la Cueva de Santa Ana también se encontraron puntas de flecha y restos de cerámica del Neolítico.

De la unión de los campamentos romanos Castra Servilia datado en el año 139 a.C. y Castra Caecilia en torno al año 80 a.C., ubicación esta última que aparece mencionada en el itinerario de Antonino como fin de la segunda etapa de la Vía de la Plata, surge la colonia romana Norba Caesarina, fundada por el político y militar romano Cayo Norbano Flaco en torno al año 34 a.C., siendo su patrono Lucio Cornelio Balbo. Se conservan de la colonia romana: restos de la muralla que la rodeaba, inscripciones, el Arco del Cristo o Puerta del Río (una de las cuatro puertas con que contaba la colonia) y los restos arqueológicos del Palacio de Mayoralgo. De esculturas exentas: una estatua que representa a un varón anónimo con toga sacerdotal de la época Julio-Claudia (también conocida como el Genio de la Colonia o como la Diosa Ceres), concebida para ser expuesta de frente y en altura, y una excepcional Thoracata de bronce bañada en oro de época romana alto imperial.

Más tarde, la ciudad fue sometida por el rey Leovigildo en el siglo VI d.C., pasando a manos visigodas durante los tres siglos siguientes.

Pero no será hasta la dominación musulmana y sobre todo en época almohade, bajo el nombre de Al-Quazris, cuando Cáceres se convierta en un importante enclave defensivo fronterizo, se reconstruyan sus murallas con torres y se levante la alcazaba, que ocupó lo que hoy son las Plazas de San Mateo y de las Veletas, donde se encuentra el Museo de Cáceres, con un impresionante aljibe hispanoárabe.

Y fue el rey leonés Alfonso IX en 1229, tras la reconquista de la ciudad un 23 de abril, quien le otorgó un fuero tan favorable que ayudó a repoblar los territorios a cambio de tierras y privilegios. Familias procedentes del norte de España construyeron entonces gran parte de los palacios y casas fuertes en las plazas, en torno a las iglesias de Santa María y de San Mateo. Muchos de estos edificios perdieron carácter defensivo con los Reyes Católicos para convertirse en símbolos de prestigio y de poder.

El descubrimiento de las tierras americanas despertó el espíritu aventurero de algunos cacereños, así encontramos personajes como Frey Nicolás de Ovando, que fue el primer gobernador de las Indias, el capitán Juan Cano Saavedra que se casó con Isabel de Moctezuma, hija del emperador azteca Moctezuma II, o Mencía de los Nidos cuyo valor hizo que el poeta Alonso de Ercilla la citara en varias estrofas de “La Araucana”.

En el siglo XVIII se realizaron las últimas construcciones en lo que hoy conocemos como Ciudad Monumental, se levantó la Iglesia de San Francisco Javier y el Colegio de la Compañía de Jesús, cuyo color blanco nos indica unos años especialmente duros debido a las epidemias.

Ya en el siglo XIX, concretamente en 1790, se crea la Real Audiencia de Extremadura, que trajo consigo la unidad jurisdiccional de la región, dependiente hasta entonces de Valladolid y Granada. Poco después, en 1833, Cáceres fue nombrada capital de la Alta Extremadura y se crea la Universidad Libre de Enseñanza, más tarde Colegio de Humanidades. En 1881 el rey Alfonso XII visita la ciudad para inaugurar la vía férrea que la une con Valencia de Alcántara y un año después concede a Cáceres, el título de Ciudad (hasta entonces Villa de realengo).

Es importante destacar, en el año 1973, la creación de la Universidad de Extremadura que atraerá a nuestra ciudad a numerosos profesores y estudiantes de toda España, y la convertirá en referente cultural de la región.

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