Plasencia, el paraíso verde de Extremadura

Panorámica de Plasencia con los Palacios al fondo

Plasencia es historia y monumentalidad, pero su mayor riqueza estriba en el conjunto que forma con sus comarcas, que le otorgan la categoría de extraordinario conjunto natural. La responsable de Turismo del Ayuntamiento de Plasencia, Nieves Blanco, nos da algunos consejos para disfrutar de nuestra visita y del viaje por la Ruta Vía de la Plata.

¿Cuál es el primer lugar que recomendarías visitar a alguien que acaba de llegar a Plasencia?
Le sugeriría un paseo tranquilo por el casco histórico para tomarle el pulso a la ciudad, pasando por las catedrales, cuyo interior recomiendo encarecidamente visitar. Las de Plasencia son un extraordinario ejemplo de dos catedrales adosadas en las que se pueden contemplar perfectamente las diferencias entre los dos estilos constructivos. Además, el interior de la llamada Catedral Nueva les sorprenderá por su riqueza constructiva, su esbeltez y la luz que emana. Otra de las actividades aconsejables durante el paseo es pararse de vez en cuando a “cañear”, ya sea de pie o sentado, en alguna de las múltiples terracitas. En Plasencia el “cañeo” y el “tapeo” son parte de la cultura y la tradición y están grabados en el ADN de los placentinos.

Hora de cenar, ¿qué nos pedimos?
Mejor olvidarse del colesterol y de los prejuicios y probar varias raciones con recetas propias de la zona. El cerdo es la estrella en todas sus variedades: morros, orejas, callos, picadillo, morcilla, abanico, pluma, etc. especiales para los grandes gourmets que adoran los platos sencillos, pero de excelente calidad. Para chuparse los dedos. Eso sí, por aquello de cuidarse lo acompañaríamos con los magníficos productos hortofrutícolas de la zona, ricas verduritas en ensalada o a la plancha para desengrasar un poquito: un zorongollo de pimientos asados, espárragos o berenjenas a la plancha, tomate en cualquiera de sus variedades, etc.

Además de probar esas delicias gastronómicas que nos apuntas, tres cosas que no puedes dejar de hacer en Plasencia…
Visitar el Parador Nacional, uno de los más bonitos de España; dar un paseo por el Parque de Los Pinos o La Isla, sobre todo en época estival; y visitar el Museo Etnográfico y Textil para conocer el pasado de Plasencia y sus comarcas, cada una de las cuales (Monfragüe, Valle del Jerte, La Vera, Valle del Ambroz, Hurdes, Gata, Trasierra-Tierras de Granadilla, Valle del Alagón y Campo Arañuelo) merece mención y visita propia.

Ahora que no nos “oye” nadie, ¿algún lugar «secreto» de la ciudad que nos recomiendes?
La Ermita de la Virgen del Puerto, un lugar con mucho encanto y unas vistas espectaculares.

Y fuera de Plasencia, ¿cuál es tu rincón favorito de la Ruta Vía de la Plata? 
Aunque estemos al lado, uno de mis pueblos preferidos es Hervás. Quien ha asistido a alguna de sus representaciones del Festival de los Conversos sabrá el porqué.

¿Qué consejo le darías a nuestros lectores para que su viaje por la Ruta Vía de la Plata sea perfecto?
Que respiren la Ruta. Que la recorran sin prisas. Y que zigzagueen, que no se limiten a realizar el recorrido en línea recta.

 

Nieves Blanco
Nieves Blanco, responsable de Turismo del Ayuntamiento de Plasencia.

 

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