Santiponce: tu camino, tu destino

Santiponce

La Villa de Santiponce fue fundada a orillas del río Guadalquivir en un lugar conocido como “la Isla del hierro”. Por su proximidad al río, padeció frecuentes riadas, quedando en una de ellas, acaecida en 1603, sepultada para siempre. Los vecinos supervivientes buscaron la protección de los monjes del Monasterio de San Isidoro del Campo (del que dependían desde su fundación en el año 1301). Estos les cedieron las tierras del Cerro de San Antonio, donde edificarían el nuevo Santiponce. Curiosamente, esta excepcional ubicación también fue la elegida por Publio Cornelio Escipión “El Africano” 1.800 años antes, para la fundación de la ciudad romana de Itálica.

El municipio de Santiponce es, sin duda, uno de los referentes patrimoniales de la provincia de Sevilla. De hecho, el Conjunto Arqueológico de Itálica y el Monasterio de San Isidoro del Campo son, en la actualidad, los monumentos más visitados de toda la provincia.

A través de la siguiente minientrevista, la responsable de la Oficina de Turismo de Santiponce, Simona Voroneau, nos da algunos consejos para disfrutar de nuestra visita y del viaje por la Ruta Vía de la Plata.

¿Cuál es el primer lugar que recomendarías visitar a alguien que acaba de llegar a Santiponce?
El Conjunto Arqueológico de Itálica, ya que es uno de los grandes tesoros arqueológicos del sur de Europa. Itálica fue la primera ciudad fundada por los romanos fuera de los límites geográficos de la península italiana. Nace en el año 206 a.C., con la vocación de albergar veteranos de guerra tras la importante victoria sobre los cartagineses en la Batalla de Ilipa (en la actual Alcalá del Río), dentro del contexto de la II Guerra Púnica. Pero no sería hasta finales del siglo I d.C., cuando la ciudad adquiera un protagonismo inesperado, al acceder al trono imperial Marco Ulpio Trajano, nacido en Itálica. Protagonismo que se materializaría en tiempos de su sucesor Adriano, con el magnífico proyecto urbanístico que desembocaría en la construcción de la conocida como Villa Adrianea, un barrio destinado a acoger los palacios de familias adineradas de toda la provincia de la Bética. Actualmente, este barrio está habilitado para la visita, ofreciendo a los visitantes vestigios de sus magníficos palacios decorados con excepcionales mosaicos, sus imponentes Termas Mayores, con unas dimensiones que se acercan a los 31.000 metros cuadrados, o el anfiteatro, que con un aforo de 25.000 personas es uno de los mayores de todo el imperio.

No nos podemos ir de la localidad sin probar…
La carne a la brasa con mojo picón, los pescados y mariscos, el arroz a la marinera, el arroz caldoso con zorzales, las perdices o el conejo de campo. Como curiosidad: en Santiponce se encuentra el primer restaurante del Aljarafe sevillano que empezó a servir carne a la brasa con mojo picón y las papas arrugás.

Tres cosas que no puedes dejar de hacer en Santiponce…
Cuando visitas Itálica no debes dejar de acercarte al mirador, donde se encuentra la estatua de Trajano, desde donde podrás disfrutar de una bonita panorámica de la localidad, contemplar la torre del Monasterio de San Isidoro del Campo y disfrutar del paisaje que nos ofrece la ribera del Guadalquivir. También es muy recomendable perderse por las calles del centro de Santiponce, donde se encuentran integrados los restos del teatro romano, las termas menores y el Centro Temático Cotidiana Vitae. Y, por último, si te apetece, podrás pasear al aire libre o montar en bicicleta aprovechando los caminos rurales del entorno o caminando por la Vía Verde de Itálica desde la que podrás contemplar parte de los restos de la ciudad romana de Itálica, o la ruta senderista denominada Santiponce-cortijo Gambogaz a lo largo de la cual se puede disfrutar de una impresionante vista del Monasterio de San Isidoro del Campo y del pueblo de Santiponce con sus calles de casas blancas.

Por último y ahora que no nos “oye” nadie, ¿algún rincón secreto de la ciudad que nos recomiendes?
Las Termas menores (también llamadas de Trajano), que emergen sorpresivamente desde las entrañas del pueblo, en la calle Adriano. Además, desde aquí se puede divisar, al fondo, la silueta de Itálica, en concreto la cañada honda y los restos del Traianeum. Y la Capilla del Reservado, situada junto a la Sala Capitular del Monasterio de San Isidoro del Campo, una joya barroca presidida por un pequeño retablo realizado por Juan Martínez Montañés.

RUTA VÍA DE LA PLATA
Después de Santiponce, ¿cuál es tu localidad favorita de la Ruta Vía de la Plata?
Carmona, por sus calles monumentales, la vista de la Vega desde la terraza del Parador y la necrópolis romana.

¿Hay algún sitio de la Ruta Vía de la Plata que te apetezca descubrir o redescubrir?
Sí, la localidad de Lena, por su paisaje y su alto valor etnográfico, pero principalmente para admirar Santa Cristina, joya del prerrománico asturiano.

¿Cuál será el próximo lugar en Ruta Vía de la Plata que tienes previsto visitar?
La ciudad de León. Esta ciudad ha estado muy unida a Santiponce, sobre todo a partir del siglo XI, cuando se produce la Traslatio, la procesión con la que se trasladarían los restos de San Isidoro de Sevilla hasta León. Este episodio sería conmemorado posteriormente por Alonso Pérez de Guzmán, al consagrar el monasterio, su panteón familiar, a la figura del Santo.

Para despedirnos, ¿qué consejo le darías a nuestros lectores para que su viaje por la Ruta Vía de la Plata sea perfecto?
Pausa, la paciencia necesaria para recrearse en cada pequeño detalle, cada joya escondida, cada plato tradicional. La Ruta de la Plata ofrece un viaje con más de 2.000 años de historia, no tengamos prisa.

COMPARTIR ESTE ARTICULO