Exposición Universal de 1992

Exposición Universal de 1992

La Exposición Universal de Sevilla de 1992 surge por iniciativa de SM el Rey Juan Carlos I, quien en un histórico discurso pronunciado en Santo Domingo en 1976, lanza la idea de celebrar en España una gran Exposición con motivo del V Centenario del Descubrimiento de América, con el objetivo de fomentar el diálogo de los pueblos y el intercambio cultural como vías para el entendimiento y la solidaridad. Sevilla, Puerto y Puerta de Indias durante los dos siglos de mayor esplendor hispano, y en concreto la Isla de la Cartuja, un inmenso espacio baldío en aquel momento, antaño lugar de oración y recogimiento, estratégicamente situado entre dos brazos del río junto al casco histórico, resultaba el emplazamiento perfecto.

La Exposición serviría como acicate para la ciudad, un impulso decisivo para el desarrollo económico y social, dotándola de infraestructuras propias del siglo XXI, además de la propia celebración del Certamen. Expo 92 sería la nueva imagen de la España democrática, moderna y plural, ante el resto del Mundo. Esta profunda remodelación incluía una nueva red de circunvalaciones, rondas y avenidas que han supuesto un total de 70 kilómetros construidos solo en la capital, además de seis nuevos puentes sobre el cauce histórico del Guadalquivir, todo un alarde de ingeniería de vanguardia. Se construye la magnífica Estación de trenes de Santa Justa, que trajo consigo la revolución del Tren de Alta Velocidad Madrid – Sevilla (AVE), pionero en España, que une desde entonces ambas capitales en apenas dos horas y media, por lo que la calle Torneo, frente a la misma Isla de la Cartuja, quedó liberada del ramal ferroviario, y se recuperan varios kilómetros de ribera como espléndido paseo fluvial. Por su parte, el nuevo Aeropuerto de San Pablo multiplica por cuatro su capacidad.

Del 20 de abril al 12 de octubre Sevilla se convirtió, más que nunca, en Ciudad Universal: 111 países participantes el número más alto en la historia de las Exposiciones-, las principales Organizaciones Internacionales (las Naciones Unidas, el Comité Olímpico Internacional, la Comunidad Europea…), así como Empresas de primer orden, sin olvidar la presencia individual de todas las Comunidades Autónomas Españolas. Durante los 176 días que duró la Muestra, el público respondió con entusiasmo: Se registraron más de 41 millones de visitas, superando con creces las previsiones de la organizadora: 15 millones de personas conocieron la Expo 92 de primera mano, de las cuales un 40% era público internacional. La Exposición constituyó un rotundo éxito como modelo de modernización y eficacia a todos los niveles. Tras la clausura, surgió la necesidad de gestionar su amplísimo patrimonio de manera eficaz. Destaca la tarea realizada en ese sentido por AGESA (Sociedad Estatal de Gestión de Activos), que asume la rentabilización de las inversiones realizadas mediante la reutilización de los activos y la liquidación de excedentes de la Exposición. La vocación de permanencia en el tiempo como motor de desarrollo con la que nació nos ha legado una Isla de la Cartuja donde arte y tecnología punta en plena expansión van indisolublemente unidos.

Al finalizar la Exposición, muchos de los pabellones y edificios que se construyeron para la Muestra han sido reutilizados con diferentes fines. Espacios escénicos singulares como el Teatro Central, único en España concebido para nuevas tendencias escénicas, se encuentran a pleno rendimiento.

El Monasterio de Santa María de las Cuevas, fundado en 1400 y estrechamente ligado a la gesta colombina no en vano el propio Colón lo eligió como panteón para su familia , que fue desde el siglo XIX Fábrica de Cerámica fundada por el inglés Pickman y restaurado como Pabellón Real durante la Exposición, hoy alberga el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, así como el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico.

Otra de las joyas arquitectónicas del Certamen, el Pabellón de Marruecos, perfecta simbiosis entre tradición y modernidad , nos abre hoy sus puertas como Fundación de las Tres Culturas del Mediterráneo (Cristiana, Hebrea y Musulmana) como continuación del espíritu de unión entre los pueblos.

El Lago de España se ha reconvertido en el Parque Temático Isla Mágica. El área de pabellones internacionales de Expo 92 ha sido transformado en el Parque Científico y Tecnológico Cartuja 93, donde se realizan actividades de I+D (investigación y desarrollo).

La Universidad y los Centros de Investigación juegan un papel destacado en la reutilización de la Isla de la Cartuja: En el singular Pabellón Plaza de América, el mayor edificio construido en el recinto (33.000 m2) y que representó a 16 repúblicas americanas, se encuentra la Escuela Superior de Ingenieros Industriales, en el futuro también de Ingeniería Aeronáutica, a la que se ha sumado la nueva facultad de Ciencias de la Información. Hay ubicados en esta zona tres importantes Laboratorios: el Instituto de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis; el Instituto de Ciencias de los Materiales y el Instituto de Investigaciones Químicas, dependientes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de la Universidad de Sevilla. A ellos se unirán el Instituto de Investigaciones Biomédicas y el Centro Nacional de Aceleradores de Partículas.

Por último, cabe destacar la importante presencia del mundo empresarial en el Pabellón Plaza de África, que albergó la representación de 15 países africanos durante la Exposición. Fue construido por la CEA (Confederación de Empresarios de Andalucía) entidad que hoy lo ha reutilizado como sede y donde se imparten sus prestigiosos cursos de formación continua.

Centro de información: CONSORCIO TURISMO DE SEVILLA